Exhibicionismo

Besuquearse en Facebook es más denigrante que besuquearse en la calle; al silvestre se le excusa por su urgencia instintiva en entorno antinatural en el que es introducido.

Lennarth Anaya

Haber

Mi más contundente ejemplo de la decadencia y falsedad de su sistema educativo es el empleo equivocado, por legiones de Licenciados e Ingenieros, de la palabra "HABER", confundiéndolo con la frase "A VER".

La máxima demostración de que la educación es tomada como un mero instrumento curricular para soportar la venta y promoción de la propia persona, y no de formación y entendimiento. El desinterés cínico que muestran estas iletradas mentes cuando son corregidas confirma que dicha prostitución es consciente y no accidente.

Lennarth Anaya


Pelea por lo que quieres

La hembra en brama busca provocar los celos del macho de su agrado para despertarle el líbido y forzarlo a luchar por ella ante la inminente pérdida, abrir las alas y pavonearse en el primitivo ritual de apareamiento. Triste es la prisa con la que deben cortejarse para que no les vayan a ganar el mandado, como en una kermesse.

 Lennarth Anaya

La última oportunidad

 Todos, ingenuos, nos creemos la última gran oportunidad de los demás, yo no soy la excepción.

 Lennarth Anaya

El producto

Nos vendemos como un producto en Internet, llenos de deseables atributos que quien sabe si nos describen; con calificativos nobiliarios de lo que somos o de lo que merecemos ser; con fotos de nuestro mejor perfil, pareciendo ser personas amigables que disfrutan la vida y disfrutan de los retos en vez de temerles; procurando parecer al mismo tiempo un buen producto y humanos en el proceso.

Lennarth Anaya

La mala costumbre

Un ciudadano se aproxima al área de comida rápida de una plaza y observa muchas mesas ocupadas. Francamente había muchas desocupadas, pero no era perceptible a primera vista por el mugrero de restos de comida y cartones que había en varias de las que estaban desocupadas.

Los plebeyos, felices de poderse jactar de que sus ahorritos les alcanzan para salir a deglutir a la calle, adornan su despotismo con una cereza final al retirarse del lugar: "Que lo levante alguien", como en los restaurantes, "pa'eso pago".

Esta inocente forma de pensar, como siempre alego hasta el aburrimiento sobre todos los comportamientos considerados inofensivos, es exponencialmente devastadora. Vamos que, cuando se les ocurre levantar, ni sus migajas pueden recoger. Lo mismo que con el carrito del super, van y lo avientan en el estacionamiento en un rinconcito donde ojalá y no estorbe mientras llega algún soldado del lugar a ordenar lo que desacomodaron, si no es que también lo avientan en el cajón de estacionamiento que esté desocupado a un lado.

Como la izquierda paternalista, "¡que alguien lo limpie!". Y así millones tenemos este hermoso planeta hecho un desmadre. Veo montones tratando por todos los medios de ser el que desordene y evitar ser el que ordene. Con o sin dinero, educando y acostumbrando generaciones de seres humanos a jamás hacer nada. Las facilidades son sanas única y exclusivamente cuando el benefactor ya posee la experiencia suficiente para valorarlas con sobriedad.

Lennarth Anaya

Montón

Insurgentes Sur #48 mil. Miles de autos amontonados en las calles, al menos una persona por auto. Masas humanas hacinadas en el metrobus, otros muchos caminando y haciendo cosas, de todo. Producimos diariamente entre todos una enorme cantidad de excremento que simplemente no nos interesa a dónde va a dar.

Lennarth Anaya