Entonces, y como siempre, los timadores corrompieron el término. Cada vez que les conviene emplean el término "Intolerancia", no para definir a aquel que está siendo injusto, sino para definir a aquel que no les ofrece su apoyo.
Para que le den la razón en cosas importantes, tiene usted que cederles la razón en cosas menos importantes, incluso cuando sea claro para usted que existe una falta de fundamentos en los argumentos de ellos, o que simplemente sea la propia conveniencia la que les orilla a "creer" en algo, suponiendo que esa manipulación sea inconscientemente y no intencional.
De lo contrario, de no ceder de vez en cuando, será usted un intolerante, alguien que quiere imponer su voluntad; aunque ofrezca razonamientos y sea claro que no persiga intereses propios.
Dando y dando, el principio de la corrupción y de la política, que no está diseñada para buscar justicia sino sólo para contener el violento comportamiento que como animales seguimos teniendo.
Tolerar implica soportar algo que ofende, algo que alguien más está haciendo y le está perjudicando.
Si alguien ama cierto tipo de música, eso no le ofende a usted, hasta que esa persona eleva el volumen. Si en verdad le gustara esa música, esa persona no necesitaría andar llamando la atención ni forzando a los demás a escuchar algo que no les agrada. El embustero rápidamente le dirá a usted intolerante, si le exige que escuche su horrible música a un volumen en el que sólo él pueda apreciarla.
Se exige tolerancia en los pueblitos en los que cierran calles para hacer fiestas en la vía pública, pudiendo hacer la fiesta de tal forma que quienes viven ahí y no participen en la fiesta puedan también disfrutar su estancia.
No tiene usted por qué hacer cosas que afecten a terceros, no es responsabilidad de ellos estar de tolerantes con usted. No exijamos tolerancia, mejor no propiciemos las condiciones que la requieran...
Lennarth Anaya